viernes, 6 de agosto de 2010

REMOLINO
Tirado en la arena, adormecido, el mar habla en olas y viento salado, sobre mi cara. Cae la garúa fría, abro los ojos, miro la playa y las nubes grises que anticipan un temporal. Me gustaría caer al cielo, pero no le hago caso a mis ganas, me paro y comienzo a caminar mientras veo una calesita colorinche a lo lejos, dando vueltas y vueltas, como yo, deambulando en mi calesita de espíritus muertos, llenos de muerte.
¿Cuál es el rumbo de las cosas?




POT-POURRI
El mar en la memoria. El cielo por espalda como alas en un reino celestial. Tengo tiempo y espacio, para habitarlo con fragmentos del sentir. Son las 22.45 horas y estoy en la ruta 7, Km 49. Escuchando el bramido del viento mientras miro esta pampa chata.
Y que más da, ni sé si estoy aquí. Todo esto no importa nada de nada, la muerte lo devora todo.





CHARME
Dentro del monologo interior de los tejidos nerviosos, me estoy perdiendo en mi. Como turco en la neblina sabré esconder mi confusión de penumbra eterna.
Mirando los leños ardiendo en la costa de la playa, el fuego que se abre en pétalos de llamas, combate al frió y distrae mi soledad.
Seré el rey imperial de corona de papel, barco fantasma de cóctel, la ola que tropieza en una roca, de noche y luna llena.
Sentado en la arena, anotare palabras en un papel, para vos.





HULE
Miro las gotas que resbalan suaves por la copa detrás de los fósforos que enciendo y apago, de los cuales no puedo despegar la mirada. Siento desmoronarme. Tengo sensación de vértigo y miedo a desmayarme.
El mantel de hule con dibujos de cuadrados, azules y verdes me habla en olores y colores del patio de mi abuela.
Saco del bolsillo de mi saco una carta del mazo de tarot y la tiro sobre la mesa: arcano numero doce. El Colgado, un hombre de cabeza, amarrado por un pie de un travesaño. Nacimiento, sufrimiento, alegría, destino, prueba, redención y ante todo contemplación.
Comienza a llover y salgo a caminar. Gotas en sociedad, sobre mi piel. Hoy estoy cerca del agua, amorfa, indiferente, profunda, oscura y fecunda.
BELLE EPOQUE
Cuando era joven salía a la calle y las mujeres se me colgaban del cogote. Siempre fue así. La gente me envidiaba y no tenían consuelo. Tampoco yo.
Dios murió un día lluvioso el primero de julio de 1974 con papá fuimos a despedirlo. Adiós. Papá borracho llorando desconsolado agarrándose a un poste. Fue un gusto General. Y aprendí a decir: adiós.
Tiré miguelitos en abril del 79 para que los carneros no vayan a trabajar. Y luego todo fue para mejor. No fui feliz, pero conocí gente interesante.
Gané la guerra en Malvinas. Solo y por las mías. Fumando cigarrillos y haciendo chistes de mal gusto.
Sacando cálculos mal y pronto, a ojo de buen cubero: 92.000 cigarrillos, 1.300 botellas de alcohol, 2 kilos y medio de cocaína y una cantidad indefinida de productos farmacéuticos. Y los chequeos me salen bárbaros.
Soy el perfecto ratón de laboratorio, feliz en su laberinto y esperando nuevos experimentos.




SIRENITA
Los niños mueren con su cuerpo quemado luego de grandes dolores y gritos y aunque sonrían en las fotos con dientes de piraña un día antes de su muerte y aunque sea la sirenita de Montserrat. Cadáveres tirados en el piso, niños muertos en incendio en la calle Defensa y Venezuela, hotel La moneda, las cenizas de carne, cartón y madera arrastradas por el viento, flotando en el aire, a los bigotes de un gato, en las hojas de árboles, en un libro de cuentos de hadas con páginas arrancadas tirado en la vereda.





REALPOLITIK
Las estrategias del dolor tejen su telaraña en este insomnio, como un kitsch tétrico, del cual no despertaré. El insomnio es no despertar. El insomnio transforma a todo en un sueño. Cuando duerma despertare de entre estos fantasmas de realidad.
Despertaré cansado, demasiado cansado y muy tarde.




SPEM REDUXIT
Entre trozos de basura, colillas de cigarrillos, cenizas, insectos de los que vuelan con alas y de los que caminan con varias patitas, paredes descascaradas y húmedas, polvo de tierra sobre muebles viejos, el sol iluminando el descuido y descubriendo mi cuarto en desorden, una ventana abierta poblada de olores y ruidos. Siento en mi cuerpo la fundación de un reino fatídico, oscuro, desquiciado. Mío.
FARÁNDULA
Dios creó al mundo cuando estaba aburrido en un momento de profunda depresión.
Dios no se murió, se fue cansado, a otro lado, a inventar otras cosas.
Posdata: La realidad es el efecto de la falta de alcohol en la sangre, por eso no conduzca si consumió alcohol, se lo recomienda la Presidencia de la Nación.





GALANTO
Esta noche devórame. Quiero que seas feliz.
Florecer como ayer, mientras volábamos en el avión y tirabas las cartas de tarot hablando de Anton Szandor La Vey. Mientras miraba las nubes abajo del ala, y el sol quemaba mis ojos.
Nada cambio de lugar. Todavía ese momento es familiar, quiero tocarlo un segundo, a través de tu boca de risa y sabor.




MALVINAS L4a2, 7.62 MM.
Cuando la metralla entró sentí un suave fuego dentro en mi cuerpo y caí al suelo en sueño con los ojos abiertos. Miré en el cielo un Sea King encantador y un Gazelle disparando su ametralladora. Cielo azul. Llamas. Frío perfecto de mañana. Olor a mar quemado. Rojo carmín fatal en mis labios. Risa de shock. Antes de cerrar los ojos odié al mundo todo.
Los cadáveres exquisitos beben sangre en el hastío.




CHANZA
Domingo, restaurante, mediodía, chistes negros, chistes verdes, mozos de blanco corriendo entre las islas de las mesas de madera con manteles de papel. Reunión de fragancias: lentejas, pollo, pimienta, laurel, apio, cebolla, caldo con fideos, panceta ahumada, papas fritas, tallarines al pesto, vino tinto, vermouth, hesperidina, ginebra, cerveza. Cierro los ojos, escucho, gentes con risas, sonrisas y carcajadas.




VOLADO
La casa llena de mugre, la apatía de meses, esa cosa de estar todo el santo día tirado en la cama, el aburrimiento como extraña forma de culto, noventa cigarrillos por día para quemar mi historia, tres copas de ginebra como mariposas por noche, la gente fruto de mi imaginación con la cual charlo durante bastante tiempo, no cansarme del cansancio, no dormir, irme cada dos por tres o cada tres por cuatro o cada cuatro por cuatro al lugar mas lejano que pueda llegar, no soportar el tiempo, disfrutar de cualquier espacio en forma horizontal, la pesadilla sobre mi muerte en otra encarnación, nauseas, odiarme, mareos y no olvidarte nunca.
Soy yo volándome la cabeza otra vez.





MATE COCIDO
En la cocina con la pava en la mano, tiro el agua filtrando la yerba mate, mirando el árbol detrás de la ventana de vidrio que se va empañando con el rocío matinal. Siento un temblor, un vacío, un frío, acompañado por ruidos de cuchillos que se abren desde el centro de mi carne, hacia afuera, voraces.




CHANGA
Las cosas que no están: una lluvia de colores que a cualquiera viene bien, circos dentro de cualquier cerebro lleno de odio y rencor, ir por la vereda paseando y recibir alegría, sin buscarla, una casa solitaria frente al mar detrás de un bosque. Oler, mirar, ver, por las noches, una buena piel.




CAIPIRINHA
Cachaza, azúcar, limón y puntos suspensivos para que se llenen de palabras y sentidos. Salgo a estirar las piernas. Reflejos de luces cálidas en la vereda mojada. Gotas de Kenzo París en las venas para dar algo de brío a la sangre. La textura de un muro de cemento me hipnotiza. Llego al anfiteatro de Parque Lezama, a lo lejos alguien besa a alguien, arboles, pasto húmedo, luz de la luna, autos ruidosos y la dulce amistad de los desconocidos.
DULCES PARALELAS
Otro sueño que me despierta a medianoche. Entro al baño a oscuras, abro la canilla del lavatorio, me mojo la cara y me golpeo la cabeza al agacharme, con la canilla, me enderezo y veo mi rostro donde adivino una sonrisa, riéndome del tipo en el espejo que piensa: pasos en falso, son mi tentación.



VERMOUTH
Difícil creer lo que digo, dijo el espanto, sonriendo tímido, con sus ojos de abismos tristes, que todo lo que mira, para devorarlo en dolor.
Pequeñas luciérnagas en su plato comía, mezclados con seres sonrientes de corazones huecos.
Vagando por estas calles de confort rentable, brazos caídos y miradas perdidas, supo alimentarse bien.




LAURA
Un pan sobre la mesa, mantel y plato blanco, enfrente pelo negro, largo y engatusador, vestido verde de generosas piernas y hombros, labios pintados en una sobreactuación del rojo sobre tu cara blanca alumbrada por el mediodía que nos ilumina desde un enorme ventanal. Me sacaste soledad y razón. Algunas verdades me sacaron corazón y me dieron soledad.
Otro cambio.




TUTTICUANTI
Uso el tiempo de los sueños. Me muevo en ese espacio, que me brinda mi forma de ser, lo cual me lleva a ser paranoico y eso a cierto autismo. Los mas interesantes sueños se acercan a las pesadillas.
¿Que tienen un muro destruido, la lluvia en los primeros días fríos de otoño, los inmensos paisajes, la fealdad en estado puro -perversa belleza-, los jardines, la monstruosidad, los rincones, algunos rostros; que son meritorio de sentirlos durante horas?




TORBELLINO
La Colonia Laosiana “Laos samaji” a 20 Km de Posadas, sobre la ruta 12 en Misiones. Laosianos en camisetas de Boca, jugando futbol en alpargatas sobre la tierra rojisa.




CRASH BOOM BOOM BANG
Desperté en un día azul y claro y silencioso. Acostado, en el colchón tirado en el piso del living, me pare, mire por la ventana que tenia roto el cristal, el camino estaba embarrado. Por la noche había llovido, y yo ni cuenta. Tenia la ropa puesta y todo apestaba a mar, a humedad, a sal. Fui al baño me moje la cabeza, la cara y me mire el rostro en el espejo y desvíe la mirada del tipo que me miraba desde adentro del vidrio. Me cambie de ropa, me puse las botas de goma, amarillas y salí a caminar por el bosques rumbo al mar, hacia el bar del faro. Necesidad de cigarrillos, alcohol y algo de comida. En el camino me encuentro con mi amigo, un perro callejero grandote y sucio, le puse de nombre Mustafa. Me acompaña. Me detengo cada tanto, a mirale la cara, sus ojos. El tambien me mira. ¿Que vera? Tiene una mirada tranquila, que tranquiliza. Nos sentimos comodos. Juntos y solitarios.
Caminando por el camino embarrado, con las manos dentro de los bolsillos de la campera, me preguntaba sobre los muertos, pudriéndose en cementerios, siendo comidos por insectos y gusanos y apestando, viviendo dentro nuestro.
Miro los arboles y la luz que atraviesa sus hojas, los pájaros, el viento. Efecto contemplacion, de la ketamina, de la noche pasada. Perfume a pastito mojado.
Recuerdo la piel y la cabellera de una mujer muerta, el recuerdo de un cuerpo que ahora se pudre. Mi abuela era católica y me decía que los santos despiden perfume a rosas desde sus cadáveres. Me detengo, abrazo a Mustafa, que huele horrible y me lame.